fbpx Apicultura: una ganadería particular e imprescindible | Oficina Virtual Agraria

Cargando...

Noticia
20/05/2022
Ganadería

Apicultura: una ganadería particular e imprescindible

El sector apícola andaluz, referente nacional, es una actividad estratégica en el ámbito agrario y para la preservación del medio ambiente y rural 

Apicultura

¿Qué sería de nosotros sin las abejas? Muy probablemente, el equilibrio de la vida, tal y como la conocemos, desaparecería. La biodiversidad, la agricultura y nuestra alimentación dependen en gran medida de los insectos polinizadores como las abejas, de tal manera que su desaparición provocaría una crisis alimentaria.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 90% de los alimentos de todo el mundo se obtiene a partir de 100 especies de cultivos, de los que más del 75% son polinizados con abejas. Por tanto, sin el trabajo incansable de estos animales, todos nos veríamos gravemente afectados.

De todo ello son muy conscientes los apicultores, que trabajan incesantemente con esta ganadería tan particular e imprescindible si tenemos en cuenta su papel medioambiental, su contribución al equilibrio ecológico, así como a la mejora y al mantenimiento de la biodiversidad. Sin olvidar su papel como agente que potencia la fijación de la población en el medio rural.

Apicultores por vocación

Ejemplo del interés por esta actividad ganadera es la labor que desarrolla en sus 40 colmenas Carlos Murillo, un joven apicultor de El Pedroso (Sevilla), que se dedica a la apicultura por pura pasión, acompañado de su mujer, Alba Ribas, a quien mueve la misma afición.

Carlos tenía clara su vocación desde siempre: dedicarse al campo. Pero continuar con la explotación ganadera de su padre no le ha resultado fácil, así que ha apostado por centrarse en las abejas, una forma de mantenerse ligado al terreno familiar y de disfrutar de lo que realmente le gusta: la naturaleza.

«La apicultura es una actividad de contacto directo con la naturaleza que ningún otro animal te da. Soy hijo de ganadero y sé lo que es trabajar con otros animales. En la apicultura sólo mandan las abejas y el tiempo. Si no hay floración, no hay abejas. Es un mundo muy natural, no hay nada artificial», explica este entusiasta del sector, que reconoce que «en la apicultura se trata con un ganado muy especial y, cuanto más tiempo estás con las abejas, más te gusta, aunque la gente nos llame locos».

Su experiencia hasta ahora le ha hecho comprobar, por una parte, la importancia de la apicultura para la sociedad en general. Pero también las dificultades que conlleva esta actividad: «La peor parte es cuando llega el otoño e invierno y mueren tantas abejas, tenemos muchísimas bajas. A mí este año se me han muerto más del 50%». Una situación que confirma los temores del sector y el trabajo incesante para paliar las consecuencias de la mortandad de estos animales.

Pero esa parte la compensa con lo positivo de otra época: «En primavera es cuando más disfruto viendo crecer las colmenas, viendo cómo se van llenando las cajas, la fortaleza que tienen…». Éste es el tiempo en el que se intensifica el trabajo para producir, como es su caso, miel de mil flores, que se cosecha entre finales de primavera y principios de verano.

Una campaña de contrastes

En cuanto a la presente campaña, hasta el momento, hay luces y sombras. Según la información con la que cuenta Carlos Murillo, «este año parece que el romero ha sido un éxito. La flor de romero empieza muy temprano y, como ha llovido poco, el romero ha estado fuerte y duradero». Sin embargo, «el azahar parece que está siendo un fracaso, porque como ha llovido en su época, se lava la flor y ya no queda néctar».

Esto mismo es lo que está sucediendo en su explotación: «El agua está afectando a la argamula, una planta silvestre de la que están comiendo ahora mis abejas y que se está lavando con la lluvia continuamente». La parte positiva es que la primavera se alargará gracias a esas últimas lluvias. Esto favorecerá una mayor cosecha de miel que la que obtuvo hace un año, cuando la primavera fue muy corta.

El sector de la apicultura, en cifras

El censo de explotaciones apícolas en España es de 33.833 (datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a marzo de 2020). De ellas, 5.349 se sitúan en Andalucía, el 15,8% del total nacional. Sólo supera esta cifra Castilla y León, con 5.950 explotaciones, el 17,5% del total.

En cuanto a colmenas, nuestra comunidad autónoma también es la segunda en el ranking. Cuenta con 595.571, el 20% del total nacional, que son 3.033.589. Por delante sólo está Extremadura, con 662.123 colmenas, el 22% de toda España.

Destaca el alto nivel de profesionalización de la apicultura española: De los 28.786 apicultores nacionales, el 22,51% son profesionales (tienen más de 150 colmenas). Éste es uno de los porcentajes más altos de la Unión Europea junto con Grecia (39,53%). En Andalucía se repite el esquema, aunque se incrementa el porcentaje: el 42% de las explotaciones apícolas regionales son profesionales

La actividad apícola, tanto profesional como no profesional, se desarrolla en casi 500 de los 776 pueblos de Andalucía, según Cooperativas Agro-Alimentarias de Andalucía. Por eso no es extraño que nuestra región sea la primera productora de miel de España. En 2018 salieron de las colmenas andaluzas 8.502 toneladas de miel, el 23,4% de la producción nacional, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 

En cuanto a la cera, nuestra comunidad autónoma es la segunda productora del país, por detrás de Cataluña, con 329,6 toneladas, el 17,3% del total nacional.

Image
dato del sector de la apicultura en Andalucía