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Noticia
08/04/2022
Ganadería

El futuro del campo, en femenino

El relevo generacional de la agricultura y la ganadería está asegurado con jóvenes como Areli Carbajo, una ganadera de vocación que vive cada día su pasión por el campo y los animales.

Areli Carbajo, una ganadera de vocación que vive cada día su pasión por el campo y los animales

La jornada comienza temprano. Preparativos básicos en casa y, directamente al campo. Hay que llevarle comida al ganado, revisar las vacas que están o han estado de parto, registrar y poner crotales a los nuevos becerros, anillar a los cerdos, curar a los animales que estén enfermos, vacunarlos, revisar paredes y mallas… Lo que haga falta. La ganadería manda y sus necesidades configuran el plan de trabajo a diario. 

Éste es el horario laboral de un día cualquiera en la vida de Areli Carbajo Lavado. A sus 30 años sabe bien lo que es vivir en el mundo rural. Lo lleva en la sangre: ha nacido y se ha criado en un pequeño pueblo onubense (Arroyomolinos de León, 950 habitantes) en el límite de la provincia de Huelva con la de Badajoz. De ahí que una de las dos explotaciones ganaderas en las que trabaja esté en la comunidad autónoma de Andalucía y la otra, en suelo extremeño. 

Ambas explotaciones son propiedad de su padre, Juan Miguel Carbajo. Entre las dos albergan una cabaña de alrededor de 60 cabezas de ganado vacuno de carne y otras 50 de porcino. Padre e hija se encargan ahora de ellas, con la tranquilidad de que el relevo generacional está asegurado. Y además en femenino. Porque Areli está dispuesta a continuar con la tarea que ahora dirige su padre, del que ha aprendido todo lo que sabe de esta profesión y del que espera seguir aprendiendo. 

También su hermano, pocos años mayor que ella, trabaja en una explotación agraria, y echa una mano cuando se le necesita con la ganadería familiar. Así que todo queda en casa. La familia Carbajo Lavado es claro ejemplo de cómo se vive y se trabaja en un pueblo dedicándose de lleno al campo. Muchas personas en Arroyomolinos de León lo hacen, no sólo mayores, sino también jóvenes. Y cada vez se va sumando alguna mujer más a este trabajo a tiempo completo que, hasta hace bien poco, parecía que era sólo cosa de hombres. De hecho, una prima de Areli, Ana Belén, a sus 25 años también trabaja en otra explotación familiar junto a su padre. Será otra fémina que acabe por continuar en solitario la profesión de su progenitor.

Eso sí, Areli quiere dejar claro que este trabajo no tiene nada que ver con ninguna imposición familiar ni con ningún tipo de obligación. «Me gusta mucho el campo y los animales desde siempre, lo he vivido desde pequeña y he escogido este trabajo porque me gusta y me gustaría seguir haciéndolo en el futuro». Y lo mismo cuenta de su prima. Son dos amantes del mundo rural.

En cambio, la opinión de sus padres difiere un poco. Tanto la madre como el padre de Areli reconocen que les hubiera gustado que su hija tuviera otro trabajo «menos esclavizado». Porque ellos saben bien el esfuerzo que supone dedicarse al campo. Aunque, por supuesto, tienen claro que «lo importante es que cada uno haga lo que le guste, porque así trabajas con ilusión». Y eso es lo que hace Areli.

Dos generaciones diferentes

Areli y Juan Miguel son dos generaciones criadas en el medio rural y dedicadas a la ganadería. Cada uno de ellos tiene un punto de vista sobre cómo ha evolucionado este trabajo y cómo es la relación de las personas más jóvenes con él.

Por una parte, ella piensa que este trabajo es actualmente más difícil que hace años porque hay que hacer muchas más tareas, dice que todo está más regulado y les exigen «muchos requisitos» que, a veces, son complicados de cumplir a pie de campo. 

Su padre coincide con ella en este aspecto poniendo un ejemplo: «Antes vendías el ganado dándole la mano al comprador y el trato estaba hecho así. Hoy es más complicado porque está todo controlado, tienes que pasar por oficinas, veterinarios, etc.». Sin embargo, por encima de todo eso destaca que el trabajo en el campo era antes «cien veces más duro» que ahora. «Ahora no trabajamos ni la mitad de lo que trabajábamos antes. Antes todo era a base de mano y ahora hay medios mecánicos y se lleva todo mucho mejor». Y pone otro ejemplo muy evidente: «Antes arrimábamos la paja con una manta grande para cargarla en una bestia y llevarla hasta el pajar. Ahora la encierras directamente con un tractor. Es todo muy diferente». 

Jóvenes y agricultura

En cuanto al relevo generacional y la incorporación de jóvenes a la agricultura y la ganadería, Areli recomienda a las nuevas generaciones que apuesten por este trabajo. Eso sí, reconoce que tener una explotación familiar facilita las cosas, porque empezar desde cero es más complejo. Pero, por encima de todo, advierte que lo hagan «siempre que les guste este trabajo, esto te tiene que gustar» para disfrutarlo.

Su padre coincide con ella. Por una parte, apela a la vocación de los jóvenes. Lo ve fundamental. Y, por otra, también reconoce que «para vivir sólo del campo necesitas una explotación grande», porque si el terreno es pequeño, «los gastos se comen los beneficios». Otra opción es «hacer lo que hace mucha gente en el pueblo: tienen otro trabajo y lo complementan con lo que saquen del campo, de su cachito de terreno».

En definitiva, aunque el oficio es duro, esta familia de ganaderos respira pasión por el campo por los cuatro costados. Así es mucho más sencillo asegurar el futuro del sector y del medio rural en general.

Cara y cruz de la ganadería 

­­­—¿Qué es lo más duro de este trabajo?
—Es un trabajo de lunes a domingo, sin horario y no tienes descanso.
—¿Y lo mejor?
—Lo mejor es que no te manda nadie y que estoy con los animales, que es lo que me gusta.
—¿Cuáles son tus principales preocupaciones?
—Siempre estamos pendientes del precio del ganado y de que llueva para que haya comida y agua para los animales, porque alimentarlos con pienso durante mucho tiempo es un coste muy alto.
—¿Y qué satisfacciones encuentras?
—Que estoy haciendo lo que me gusta y me gustaría seguir haciéndolo. Disfruto mucho con los animales. Además de vacas y cerdos, también tenemos algunas ovejas, gallinas, perros, caballos…